Vida Laboral: Ruda Por Fuera, Llorando En Silencio Por Dentro

Por Michelle Alas @alasmichelle

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Mi vida laboral empezó a los 17 años (mientras estudiaba en la Universidad) en una empresa de consultoría muy reconocida a nivel internacional… el nombre de la empresa empieza con P…. desde ese momento me di cuenta que la mujer siempre era catalogada como la secretaria, la asistente, la que se encarga de servir al resto de los integrantes del equipo cuando hay reuniones; y no es que ser asistente / secretaria sea malo, al contrario, creo que se necesita demasiada capacidad de organización y confidencialidad para serlo!!! Pero ¿por qué siempre la única mujer del equipo tiene que ser la que sirve a los demás? 

Es difícil ser una mujer en un mundo empresarial, sobre todo en industrias que hasta hace muy poco tiempo eran dominadas sólo por hombres, por ejemplo, el sector de la construcción o sector agrícola.

¡¡¡¡Mi experiencia me obligó muchas veces a ser mucho más ruda, a llorar en silencio y demostrarle a los demás que sí podía y podía bien!!!! Muchas veces era por EGO no porque me hiciera feliz. 

Trabajaba más de 12 horas al día, viajaba muchísimo porque mi trabajo lo demandaba y siempre mantenía la armadura puesta para dar batalla y defenderme.  Me casé a los 31 años y por obvias razones, conocí a mi esposo en el trabajo (no tenía muchos más lugares dónde conocerlo), workaholic al 1,000%. 

Al estar casada y postularme a una oportunidad laboral surgía la molesta pregunta de: ¿Tiene hijos? ¿cuándo piensa embarazarse? ¿estaría dispuesta a firmar un contrato en el cual se comprometa a no quedar embarazada en los dos próximos años?

Lo más irónico es que muchas veces estas preguntas eran hechas por mujeres.  Aún no soy madre, pero tengo claro que tener bebes o estar embarazada no te quita tu capacidad intelectual o te hace más o menos inteligente.

Hoy no trabajo para ninguna compañía, decidí dejarlo por salud mental, porque ya no me hacía feliz, me hacía sacar lo peor de mi al estar siempre a la defensiva y siempre tratar de cuidar y alimentar mi EGO. 

Nos mudamos fuera de Guatemala y soy ama de casa sin niños (lo cual disfruto), realizo asesorías en mi área de expertise de forma remota y tengo más tiempo para mí, estoy en la fase de conocer el mundo fuera del trabajo y reconociendo facetas que no sabía que tenía.

Hagan lo que hagan, siempre pueden preguntarse si las hace feliz realmente o tratan de hacer feliz o demostrarle algo a alguien, recordemos que nuestra única competencia somos nosotras mismas y si nos apoyamos entre nosotras nos hacemos más fuertes.