La Receta De La Felicidad

Image Source  Allison Filice

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Hace cuánto no te tomas un tiempo y piensas, ¿Qué quiero ser cuando sea grande? ¿Por qué esa pregunta era tan frecuente cuando éramos niñas pero no ahora que somos adultos? Yo quería ser científica, astronauta y mamá; todo al mismo tiempo. En mi cocinita hacía experimentos y leía libros para aprender a hacer polímeros pero también preparaba la cena para darle de comer a mis muñecas. Mi amiga imaginaria y yo íbamos al espacio y dejábamos a nuestros hijos con los papás para que los cuidaran.

Crecimos a ser adolescentes, a tomar decisiones importantes de nuestras vidas y nos volvimos a preguntar:

¿Qué queremos hacer con nuestras vidas?

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Y escogimos una carrera, yo decidí ser ingeniera. Me gradué de la U y comencé a trabajar y se me olvidó volverme a preguntar, ¿Qué quiero hacer con mi vida? Porque ya está definido ¿no? Tengo que trabajar, sacar maestría, conocer al amor de mi vida, casarme, tener hijos y educarlos para que sean buenas personas. ¿Qué fácil no? Ya todo está decidido. Pero, ¿Qué realmente quiero hacer con mi vida? ¿Debo seguir la receta porque es lo que me hará feliz? ¿Me garantiza eso la felicidad?

Todas esas preguntas me las hago constantemente y me di cuenta que la receta a la felicidad es hacer lo que yo quiero porque yo quiero hacerlo. Pero ahora, lo difícil está en decidir qué realmente quiero y por qué lo quiero. ¿Será que quiero ser esposa y mamá solo porque es lo que me han dicho toda la vida que tengo que ser? ¿Será que quiero trabajar y ser una excelente profesional sólo porque quiero demostrar que sí puedo? 

Por eso, me di cuenta que está bien ser mamá, cuidar a tus hijos 24/7 y que tu pareja pague las cuentas de la casa si eso es lo que TÚ decidiste. Está bien ser “working mom”, que tu esposo te ayude con las responsabilidades de casa y tu enfocarte un poco más en la oficina si eso es lo que TÚ decidiste. Está bien estar soltera, no ver en el horizonte el hecho de ser mamá si eso es lo que TÚ decidiste.

Vivir tu vida como la vives está bien, si y sólo si es realmente lo que tú decidiste.

Hemos sido presionadas por nuestras familias, la sociedad y el estatus quo de lo que una mujer debiese ser. Quién no ha escuchado a alguien que le diga, “Mijita ya estás grande, ¿por qué no tienes novio?” o un “Si te seguís enfocando en tu trabajo más que en tu vida amorosa, nadie va a querer estar contigo”. Las presiones sociales van más allá de lo que te dicen que debes hacer. Las presiones sociales te hacen tomar ciertas decisiones porque crees que es la correcta cuando realmente no es lo que quieres.

Para la mujer que decide no ser doctora porque le va a quitar mucho de su tiempo en su futuro y no conseguirá un esposo, o la mujer que piensa dos veces en irse a vivir a otro país por un tiempo porque la “va a dejar el tren” o la mujer que piensa que necesita a un hombre para ser feliz: ¡DESPIERTEN! La felicidad viene de adentro y si ustedes están felices con lo que hacen y con ustedes mismas, atraerán esa felicidad. 

No dejen de seguir sus sueños porque son mujeres, porque no conseguirán esposo o porque no es lo que se espera de ustedes. Si quieren ser programadoras, diseñadoras, ingenieras, doctoras, mamás; ¡SÉANLO! porque el mundo necesita de nosotras. El mundo necesita de gente que esté empoderada y feliz; que se despierte todos los días y haga lo que ama y ame a los que la rodean. Que respete las decisiones de los demás y que esparza esa felicidad enseñando por ejemplo que la decisión de ser quien ella quiere ser no depende de su género, de su familia o de las presiones sociales; que ser ella es puramente decisión de ELLA.