Llega Un Momento Donde Todo Se Sale De Control

Por Andrea Castillo

IMG_8627.JPG

Cada día damos las gracias muchas veces. Las damos cara a cara, por teléfono, por correo electrónico, con SMS.  Muchas veces lo hacemos de forma automática, sin casi darnos cuenta. La pregunta es: ¿cuántas de estas veces somos capaces de mostrar de verdad gratitud? Cuando pasamos por buenos momentos, recibimos buenas noticias, logramos algo que hace mucho queríamos, tuvimos un día perfecto, nuestros planes salieron de acuerdo a lo pensado es usual que demos gracias y nos sintamos bien con nosotros mismos. Son esos pequeños momentos los que nos impulsan a seguir, a continuar día con día esperando que nuestra buena racha dure por mucho tiempo…

Pero sabemos que no es así, llega un momento donde todo se sale de control y quizá pensemos que no hay solución.

Así suene extraño, también debemos dar gracias por la veces que las cosas no salen como queremos, por el ascenso que no recibimos, por la mala calificación que obtuvimos, por los fracasos que tuvimos, las tristezas que vivimos, porque nos llovió sobre mojado.

Pero de esos momentos vamos forjando nuestro carácter, son esas situaciones las que nos hacen fuertes, nos hacen ver más allá de nuestros ojos, serenarnos buscando una respuesta, una solución o una salida. Es imposible evitar los contratiempos y malos momentos, porque realmente forman parte de la vida. Es más, si no existieran, quizás no podríamos apreciar las buenas etapas que la vida nos regala.

Todo va justo y el famoso dicho “por algo pasan las cosas” cobra sentido, no en vano vienen momentos duros, por más complicados que sean DE TODOS se puede sacar algo bueno, una experiencia que nos hará crecer como personas, nos hará madurar, dejar de cometer los mismos errores y comenzar de nuevo. Esto es lo más importante, no estancarnos en el mismo sitio y continuar, no esperar que las cosas cambien por sí solas y hacer algo para cambiarlas.

A veces nos costará más esfuerzo, otras veces menos. Todo depende de nosotros.