Vivimos En Más De Un Mundo

Image Source  @Mariano Peccinetti  

Image Source @Mariano Peccinetti 

Uno piensa y actúa nada más y nada menos que por lo que uno ha almacenado en la mente. Y lo hacemos porque no sabemos nada más que las experiencias de la vida. La mente es la “vida” de uno. Uno forma su mente almacenando las experiencias que hemos vivido atraves de los 5 sentidos, todo lo que ve, se escucha, se lee, se huele, come, toca, etc. Es lo que alimenta a nuestra mente y lo que va formando nuestra vida. Todo lo que uno experimenta viviendo está almacenado en el cerebro y en cada célula del cuerpo, el cual forma un mundo propio individual. Eso es el mundo mental de cada uno.

Nadie tiene las mismas experiencias, por eso nadie tiene el mismo mundo mental y ese mundo mental sólo existe en la mente de uno.

En realidad, lo que está almacenado en nuestra mente, no existe en ningún otro lugar, nadie lo tiene, nadie lo puede ver, no existe en el mundo real, sólo existe dentro de la propia mente. Por eso, el mundo mental es un mundo ilusorio.

La persona que vive dentro de su propio mundo mental, que es un mundo ilusorio, sufre porque está en conflicto con los demás y tiene choques con el mundo real porque sólo sabe de su mundo. Al considerar que el mundo mental existe, se cree que ese es el mundo correcto y que sólo lo que está en ese mundo tiene la razón. La persona que vive así, es la persona con la mente más estrecha y ego-céntrica.

¿Qué es bueno o malo? ¿Qué es correcto o incorrecto? Estos adjetivos  son diferentes en cada persona porque cada mundo mental es diferente.

Cuando uno entiende que no se es más correcto que otros y que en lugar de culpar a otros, se puede entender que el incorrecto es uno por tener que vivir dentro de un mundo mental propio, es cuando este mundo puede empezar a cambiar y cuando se puede empezar a ver el mundo real.

En el mundo hay 7 billones de personas, cada uno viviendo en su propio mundo mental.

No se podría convertir a todos en el mundo como cada uno quiere pero lo que sí se podría es desechar el mundo ilusorio que uno mismo ha creado para poder ver correctamente y vivir en el mundo real, en el mundo unificado.

Soy Bo y nací en Corea. Recuerdo mi niñez cuando pensaba querer ser hombre porque desde pequeña veía los privilegios que sólo hombres tenían. A mis 15 años, mi familia se mudó a Nueva Zelanda, el primer país en el que se permitió votar a la mujer y en el que tuvieron varias presidentas. Cuando elegí arquitectura como mi primer carrera, mi mama todavía tenia formado a su mundo mental en base a la tradición y cultura machista de Corea. Me dijo: “Una mujer no puede ser arquitecta porque eso es para los hombres”. Si ella hubiera crecido en Nueva Zelanda o en la Corea actual, no creo que hubiera dicho algo semejante. En esos tiempos mi mama y yo, no paramos de discutir. Pero ahora puedo entender que bajo la perspectiva de mi mamá, ella estaba en lo correcto y que bajo mi perspectiva, yo también lo estaba.

Los conflictos se dan por vivir dentro de un mundo mental separado de los otros, pensando que vivimos en el mismo mundo cuando no estamos en el mismo mundo mental.

Desde que practico la meditación de sustracción, tuve muchas iluminaciones. Pude ver y entender más los puntos de vista de otros. Cuando la perspectiva se amplía, es cuando puedo aceptar a los demás y cuando logro de desechar y salir de mi propio mundo mental ilusorio. Puedo ver que todo somos uno, somos el mismo universo.

El amor, aceptación, paz, alegría, felicidad y sabiduría no están en algún lugar fuera, sino simplemente están cuando desecho mundo mental egocéntrico y  aparece el verdadero amor y felicidad que es el Universo, mi verdadero origen.

Y eso es la iluminación.