Emprender No Estaba De Moda

Por Majo Enriquez

Image source MIT.edu

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El mundo mental de mi futuro que creé cuando era pequeña, incluía el penthouse de un edificio, una oficina propia, horas extras, un soy late venti de Starbucks con el New York Times bajo el brazo, un company car,  desvelos, ascensos, apartamento, sueldos, puntos.

Si vieron la película Family Man, saben de qué hablo…

Jack Campbell, empleado de Wall Street, era el personaje que quería ser cuando creciera.

El Jack Campbell de Wall Street, no al que le cambia la vida de repente y se encuentra casado, en los suburbios  y con dos hijos.

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11 años más tarde, estoy casada y con dos hijas, en los suburbios. Y no fue por accidente, sino por decisión.

La decisión más resuelta de mi vida y con las consecuencias más retadoras. Pero la historia de mi maternidad la cuento en otra oportunidad. Hoy quiero escribir acerca del futuro que soñé y del presente que hoy vivo.

El futuro que soñé hace 11 años, incluía mucho trabajo, poco self-worth (porque mi valía la tomaba de mis logros, ascensos, las felicitaciones de mis jefes y lo que opinara el del cubículo de la par.

Hoy mi presente incluye mucho trabajo, pero un corazón contento porque hacer lo que quiere y por atreverme a escucharlo y a seguir sus recomendaciones.

Pensamos más de lo que sentimos y somos más por lo que sentimos que por lo que pensamos.

Emprendí desde hace 3 años y muchos de los emprendimientos son ahora ya empresas rentables, otros se fusionaron con socios, otros emprendimientos se quedaron como proyectos y otros ni pasaron la prueba piloto.

Me volví emprendedora por presión social.

Había renunciado como empleada, a un trabajo que pagaba mucho dinero, con status y con carro de la compañía. “Era alguien importante” según yo. Así que cuando renuncié para estar con mi hija recién nacida me di a la tarea de hacer algo que me apasionara y que para cuando me preguntaran qué hacía (como que si parir a un ser humano fuera algo trivial) podía tener una respuesta que no sólo fuera “ser mamá” (hoy digo que soy mamá con todo el orgullo de mi corazón y de mi intelecto, porque es el trabajo más difícil que he hecho).

Mi visión de ser mamá era un rol que como no tenía ni idea de qué conllevaba, lo menospreciaba. Así que como en ese momento estaba explorando una visión diferente de la moda y el retail, fundé un concept store, para tener la tranquilidad mental que estaba haciendo algo con mi vida y por querer aportar a las mujeres un espacio en donde el consumismo no fuera la regla y que entre menos me compraran más exitoso sería mi concepto porque vendemos ropa y accesorios fáciles de combinar, accesorizar y repetir.

Después de haberme sentido muy importante y nerda en los trabajos y en la universidad, me tocó hacer las cosas por mi cuenta muchas veces sola y otras veces con un equipo pequeño (por suerte) y sin idea de lo que estaba haciendo.

Los 4 años de universidad no me habían dado las respuestas prácticas que necesitaba, así que me di a la tarea de se auto-didacta y aprender cómo hacer un negocio de la nada. Así que les comparto un par de lecciones de vida emprendiendo.

Lecciones generales que aprendí por emprender:

  1. Una idea sin ejecución no es nada.
  2. Ejecutar lo es todo.
  3. Si a uno no le da pena lo que lanza, se lanzó muy tarde.
  4. El proyecto, si viene del corazón, tiene su propio cauce y rumbo.
  5. El proyecto es como un hijo. Tiene vida propia, es ajeno a uno y uno sólo esta para orientarlo.
  6. Si uno no es feliz haciendo lo que hace, tiene que buscar lo que le haga feliz. Si no es el proyecto actual, puede ser el próximo, o el próximo o el próximo al próximo.
  7. Hay que tener paciencia.
  8. Hay que tener motivación.
  9. Hay que tener convicción.
  10. Hay que tener propósito y pasión.