Tengo 32 Años Y Sólo Llevo Viviendo Como Quiero 1 Año

Collage de Majo Enriquez

Collage de Majo Enriquez

¡Sólo 1 año! ¡No me había dado cuenta!

Mi vida hasta los 30 años no fue fácil (como la de todos) y no fue fácil porque durante 3 décadas viví  inmaduramente (como la mayoría). Pensaba que el mundo giraba alrededor mío, el drama lo buscaba, vivía en polos, en picos, en subidas y en bajadas. Buscaba atibajos para sentirme “viva”. ¿Han tenido esa necesidad de buscar esa “sensación”? No sé si es a raíz de tantos anuncios de marcas diciéndonos cómo tiene que ser nuestra vida (espero que hoy por hoy ya se entienda lo que la publicidad es y lo que no debería de hacer en nosotros). Pero en esos momentos, yo no lo sabía. Mi vida más allá de guiarse por anuncios, también se guiaba por fantasmas del pasado, el grinch, scrooge, la religión, mi papá, mi mamá, mi “vida”, mi “contexto”, etc. Todo menos MI CRITERIO.

A los 30 años decidí que necesitaba ayuda.

Sentía que a pesar de querer hacer las cosas a mi manera, había una manera más poderosa que se salía de mi control (¡drama!). “Mi papá pensaba así” / “Mi mamá siempre me dijo que…” / “Mi papá hubiera hecho las cosas así y mi mamá asá” / “Cada vez que intento X me da miedo porque ___________________” (llenen la línea en blanco con cualquier excusa que se les venga a la cabeza).

Traté de ser mala, traté de ser buena, traté de ser santa, traté de ser fácil, traté de ser inteligente, traté de ser tonta, traté de ser dura, traté de ser dulce, traté de ser víctima, traté de ser salvadora, traté de ser la mamá de los pollos y también de ser la niña de la casa, traté de ser millonaria y traté de ser desempleada.

Traté de ser todo, menos quien era. No sabía cómo serlo. No sabía cómo darme cuenta.

Trataba de ser con adjetivos, en lugar de ser con mi propósito.

Trataba de hacer las cosas poniéndome el criterio que según yo tenía mi papá y mi mamá. Trataba de “ser” según lo que los demás veían y pedían de mi.

Todo era dramático y cada día parecía ser el fin del mundo (para mí).

Según yo, estaba buscando pero en realidad sólo estaba dejando pasar la inmadurez por encima de mi.

¿Qué cambió entonces a los 30 años?

No tuve otro remedio más que MADURAR. Tenía ya una hija y otra en camino. 2 seres humanos temporalmente a mi cargo y yo sin idea de cómo quería reaccionar ante las cosas. No quería en mi vida más polos, picos, subidas y bajadas. Quería tener tranquilidad y paz. Estar bien siempre o la mayor parte del tiempo, tener una vida constructiva, plena, irme a la cama tranquila y levantarme tranquila también. Sentirme en paz, sentir que todo está bien, que la vida es buena y que nada es tan importante como la paz, ni el dinero, ni la vengaza, ni la discordia, ni el ganar una discusión, ni demostrar que uno es algo o que tiene algo o que es o que no es algo.

Creemos muchas veces que madurar significa tomar responsabilidades, tener trabajo, levantarnos temprano, vivir solas, vivir con alguien, casarse, tener hijos, poder sobrevivir de nuestra cocina, nuestra limpieza y nuestro salario.  Pero madurar es muuuuuucho más simple pero mucho más trabajoso (hasta que se vuelve parte de nosotros).

Madurar significa estar disponibles para nosotras mismas, escucharnos, atendernos, cuidarnos, hacernos bien, construirnos; y para los que nos rodean y que decidimos que tengan un espacio en nuestras vidas, hacer lo mismo, escucharlos y vernos reflejados en ellos, atenderlos para recibir al dar, cuidarlos para que el amor sea trascendido, hacerles bien porque para eso venimos y construir los recursos que puedan ver reflejados en nosotros.

Madurar es velar por dejar de ser niños cuando ya no lo somos más.

La inmadurez es natural en una niña de 3 años pero no es natural en una mujer de 30. Puede ser normal toparnos con niñas de 30 años inmaduras, pero no es natural.

Madurar significa actuar en equilibrio para conscientemente querer y poder reaccionar de la forma que es congruente con lo que se quiere en la vida y que es constructivo y productivo para uno mismo y los que nos rodean.

Madurar significa, tomar una decisión sobre cómo quiero reaccionar ante las vicisitudes de la vida en base al criterio que también tengo que decidir tener. ¿Qué me gusta? ¿Qué no me gusta? ¿Cómo veo la vida, el tiempo, la existencia, mi propósito, etc? Preguntas que nunca nos preguntamos en el café con amigas, ni a solas en la ducha o tal vez sí, pero vaya sino toma tiempo quererlas contestar.

¡PORQUE NO HAY VUELTA ATRÁS!

Una vez decidimos tener criterio y lo desarrollamos, ya no podemos echarle la culpa a papá, mamá, hermanos, primos, amigas, enemigas, maestras, novios, esposos, hijos, etc. YA NO PODEMOS CULPAR A NADIE PORQUE DEJAMOS DE ACTUAR SEGÚN OTROS Y EMPEZAMOS A ACTUAR SEGÚN NOSOTRAS, y la reacción que tengamos antes las personas, cosas o situaciones de la vida, ya no será en base a otros sino en base a cómo queremos reaccionar NOSOTRAS. Y eso queridas, no siempre queremos afrontarlo.

Pero las que nos echamos al agua de la existencia y decidimos ser nosotras las dueñas y capitanas de nuestras vidas, nos damos cuenta que el shock de enfrentarnos a nosotras mismas no dura para siempre, es más, ni siquiera dura mucho, porque el placer que se encuentra en el vivir tranquilas y en paz, vale cualquier chapuzón existencial.

 

Por Majo Enriquez