EL ARTE DE EMPRENDER: A Prueba Y Error

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Hola soy Lui, una mujer apasionada, loca y emprendedora que busca transformar una idea de negocio en oportunidades para mujeres de la Región Ch’orti’.

Una vez leí que para emprender necesitamos hacer el miedo a fracasar a un lado y dar el primer paso, no fue una tarea sencilla pero eso me motivó a lanzarme a la aventura del emprendimiento social.

Desde hace 6 años, llegué a un pequeño Caserío llamado “La Travesía”, un lugar muy remoto en donde pude convivir con las familias que lo habitan. Vivir con ellos 21 días me cambió la vida y quien iba a decir que ellos serían la principal razón por la que hoy escribo este texto.

Tratando de encontrar la forma de contribuir a la erradicación de la pobreza extrema en la que viven, surgió el programa de Alfabetización en Seguridad Alimentaria y Nutricional. Este fue un proyecto piloto en el que 18 mujeres aprendieron a leer, escribir y diversificar sus cultivos.

Al ver cómo estás mujeres lograron terminar este programa, me sentí tan orgullosa de cada una de ellas, porque a pesar de algunas limitaciones, cumplieron su meta.

Lamentablemente el programa quedó en pausa, y me sentí muy mal por algunas situaciones que no logré controlar. Si bien es cierto que emprender es muy bonito, también es un gran desafío porque no existe la fórmula perfecta para evitar cometer errores. Pero ahora que ha pasado un tiempo y lo veo de otro puto de vista, hasta fue divertido el darme cuenta que es a prueba y error, que no hay nada de malo en cometer errores porque con la experiencia podemos ir cambiando o ajustando detalles. No importa cuanto tiempo nos tome, lo importante es no perder la causa que nos trajo por este camino.

Con el tiempo, hice una evaluación del trabajo realizado con estas mujeres, y aquí estoy empezando de nuevo, aunque sea un poco abrumador, estoy haciendo lluvia de ideas, buscando contactos, haciendo prototipos y un montón de cosas más.

Regresé a ser una soñadora con mucha más motivación, y es que cuando encuentras algo que te apasiona, no existe miedo que impida que lo hagas.

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El poder empoderar a mujeres en el área rural y enseñarles que ellas también pueden generar ingresos es una de las experiencias más bonitas que he vivido, y es suficiente motivación para seguir aprendiendo, construyendo y fortaleciendo redes de contacto para poner en marcha una segunda fase de este programa, Capacitación en Oficio (corte y confección), para que estas mujeres puedan elaborar bolsas hechas de tela reciclada y así poder contribuir, no sólo a la economía y desarrollo local, sino que también al cuidado del medio ambiente.

Todo es posible cuando trabajamos con pasión y dedicación, y ese es el arte de emprender.