¿Y Ahora Qué?

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Todas nos hemos enfrentado con esta pregunta en algún momento de nuestras vidas: Y ahora.. ¿qué?.. Y es que el fracaso viene de distintas maneras, no es tan simple como reprobar un examen u obtener un mal resultado. El fracaso tiene su propia escala, y podemos decir que existen fracasos mayores o menores, que nos afectan física o emocionalmente de alguna manera. En muchos casos, no es fracaso lo que enfrentamos sino, un cambio drástico en nuestra vida que nos hace preguntarnos:

¿Y ahora qué?..Un despido, una ruptura, una mudanza, una mala inversión o incluso una carrera equivocada.

Este fue mi caso, a los 21 años me encontraba en un punto en el que mis ambiciones eran altas, mis sueños y metas estaban muy claros y sabía perfectamente a dónde iba. Efectivamente hice todo lo que tenía que hacer, estudié, me preparé, hice un plan de ahorros y conseguí el trabajo que me ayudaría a llegar a donde quería llegar. De un momento a otro, el primer cambio drástico vino: mi situación laboral no encajaba con mis expectativas y metas. Una cosa llevó a la otra hasta que de pronto, no tenía trabajo.

¿Qué hacemos cuando todo se viene abajo?

Esto puede ser un punto de quiebre para una persona que tiene ambiciones y metas. Ésta y otra serie de situaciones me colocaron en una posición muy ambigua en la que todo el plan se dio vuelta. Muchas de nosotras hemos planeado nuestra vida, y aunque no lo hayamos hecho, soñamos con ser exitosas como otras mujeres y lograr tener la vida que siempre hemos soñado. Pero, ¿Qué pasa cuando los planes cambian?… ¿Nos derrumbamos? ¿Nos acoplamos? …

A lo largo de mi vida, he enfrentado diversas situaciones en las que me pregunto ¿ahora qué? y he logrado encontrar ciertos puntos que pueden ayudarte a enfrentar esta pregunta y tomar una decisión:

Mantén tus ojos en la meta, jamás en el camino.

Puede sonar algo trillado, pero después de tantos cambios inesperados en mis planes, entendí que no puedo afanarme por las cosas que no puedo controlar. Entendí que muchas cosas no están bajo mi control y a lo largo del camino, habrán caídas, pero también atajos. No te afanes si las cosas no salen como lo esperabas, las mujeres mental y emocionalmente fuertes se adaptan, no temen al cambio. Atrévete a creer que cualquier giro en tu vida traerá mejores consecuencias si te esfuerzas por llegar a tu meta.


Debes apropiarte de tus fracasos.


Aceptar tu vulnerabilidad es una señal de fuerza. Es importante que aprendas a reconocer cuando fracasas. En mi caso, esto fue algo muy difícil. Llegué a un punto en el que creía que me había fallado a mi misma, que no había dado la talla. Incluso pensé que no era capaz de cumplir mis metas. Ver a otras mujeres triunfar debe ser un motivo de inspiración, jamás un motivo para sentirte avergonzada o incapaz. Debes reconocer cuáles son tus debilidades para apropiarte de ellas y convertirlas en fortalezas.
Un fracaso o una caída, no determinan qué tan lejos puedes llegar o qué tan capaz eres. Lo que determina tu capacidad es la manera en que te levantas, es qué haces con esas caídas y cómo aprendes de ellas.


Motívate, no te des por vencida.


Una de las principales cosas que comprendí, es que la motivación externa no sirve de nada si no te motivas tú primero. Es importante que te rodees de personas que te motiven, pero todo esto no hará un efecto positivo en tu vida si tú no te motivas primero. Me permití entender que yo era suficiente, que era totalmente capaz de lograrlo y aún más importante: me lo merezco. Que no importa si el camino se pone difícil, si los planes cambian o el camino se llena de obstáculos. Establece tus metas y deja que ellas te motiven. Cuando sientas que no puedes, recuerda porqué empezaste en primer lugar.

No te compares, busca inspiración en otras mujeres. Nunca compares tu capítulo #1 con el capítulo #20 de otras. Y para esto cito una frase que me ha permitido entender que lo que tengo dentro, es mucho más valioso que lo que hay en contra mía:

“Nos enterraron; lo que no sabían es que éramos semillas”

Tienes dentro de ti todo lo necesario para empezar de nuevo. ¿Terminó una relación? ¿Ya no tienes trabajo? ¿Fracaso estudiantil? ¿Problemas económicos? ¡Empieza de nuevo!

En conclusión a la pregunta inicial: ¿Ahora qué? Puedo decirte que no existe una fórmula mágica para que siempre sepas cuál es el siguiente paso. Pero puedo decirte esto:

Ahora avanza, ahora cree en ti, ahora sigue. Recuerda porqué empezaste, recuerda tus metas y planifica el siguiente paso acorde a ellas.