#METOO: #YoTambien Fui Acosada (Parte 1)

Image Source TIME.com

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Desde los últimos meses hemos visto cómo mujeres que hemos tenido en un pedestal de forma aspiracional en todos los sentidos (profesional, famoso, económico, fashion, lifestyle, etc), se han propuesto deshacer las ilusiones que hemos tenido de ellas, como mujeres millonarias y famosas con la vida resuelta, para decirnos “A mí también me pasó…”

“A mí también me pasó”… una situación de acoso… un suceso sexualmente incómodo con un hombre de posición jerárquica profesional superior… que me discriminaron por no aceptar propuestas indecorosas en el trabajo…que me tiraron hielos en la cara en una fiesta por haber llegado con mi novio…

A mí también me pasó.

Y no estoy describiendo ciencia ficción o la historia de estas mujeres millonarias y famosas. Lo que acabo de escribir fue lo REALMENTE ME PASÓ, A MÍ, MARIAJOSÉ ENRIQUEZ.

Desde los 21 - 22 años, que inicié formalmente mi carrera laboral en multinacionales, fui víctima de acoso en más de 5 ocasiones desagradables, siendo la última casi una década más tarde.

El derecho que se toman algunos hombres de acosar e incomodar a la mujer en el área laboral por aprovecharse de su posición jerárquica de mayor rango, es asquerosa y más…a cualquier edad que tenga la mujer. El problema de cuando ocurren estas situaciones DESAGRADABLES en los 20’s de la mujer o antes, es que uno tiene menos madurez y experiencia de cuando uno tiene 30’s o 40’s, como es natural.

Las primeras dos experiencias (vuelvo a utilizar la palabra “DESAGRABLES”) que tuve fue cuando tenía alrededor de los 21 o 22. Era una mujer inexperta pero aún así era lo suficientemente intuitiva y con sentido común para darme cuenta cuando un hombre quería aprovecharse de mi sexualmente.

¿Qué pude hacer en ese entonces? QUEDARME CALLADA. No tuve más recursos que quedarme callada.

Recuerdo que a la primera persona a la que llame para contarle la situación fue a mi jefe de ese entonces, que resultaba ser MUJER. La llamé después de haber recibido un arreglo de rosas de este hombre casado abusivo, EN MI CASA (cuya dirección había conseguido por sus propios medios….bastante creepy) el mismo día que me había invitado a comer después de una reunión al medio día, a un restaurante high-end (lo cual fue un “red flag” para mí porque no me invitó a comer a Subway) y su excusa fue que la empresa le daba el budget para que continuaramos la reunión en el restaurante. Después de que me preguntó cómo visualizaba su rol y yo decirle como “el mediador”, recibí el arreglo (bueno, mi mamá recibió el arreglo de rosas en mi casa porque al hombre abusivo, ni siquiera le importó el hecho que yo todavía vivía en la casa de mis papás y que mis papás podrían ver el arreglo y las intenciones de éste), con una tarjeta que decía “El Mediador” (que asco!). Llamé a mi jefe mujer, desconcertada y sacada de onda para preguntarle si ella entendía qué estaba pasando. Horas antes había aceptado una invitación de almuerzo (sin saber a dónde íbamos a ir y suponiendo de la forma más inocente que íbamos a almorzar en un lugar “x” camino de Europlaza a Unicentro y no en Ambia) y que lo que había sabido después es que este hombre (que no he mencionado que era, fácilmente, 30 años más grande que yo), me estaba enviando rosas a mi casa con ningún derecho, con ninguna insinuación de mi parte, con ningún permiso. Se estaba aprovechando de una posición jerárquica mayor que la mia para incomodarme y proponerme muy sutilmente que pasara algo entre nosotros.

Mi jefa me dijo “NO DIGA NADA! Puede tener problemas! Pueden pensar que usted es la que está provocando esto, LA PUEDEN DESPEDIR. No diga nada y sólo no se vuelva a quedar sóla nunca más con él. EVÍTELO!” y la reacción inmediata fue sentirme mal.

Sobretodo porque en ese entonces tenía un crush con un compañero de trabajo de una empresa hermana en la que yo trabaja. No teníamos relación directa en el trabajo, no había conflicto de intereses involucrado, no había forma de perjudicar el trabajo pero aún así podían pensar mal de mí porque me gustaba alguien del trabajo!

Toda mujer así como todo hombre, tiene el derecho de que le guste quien sea y de hacer de su vida lo que ésta o éste quiera. El derecho que NO tenemos es de incomodar a otra persona por deseos extralimitados, fuera de lugar, indecorosos o aprovechados.

Entonces, la culpa era mía. Era mi culpa por ser “bonita” y “provocar” en un hombre un deseo que no se pudo meter de vuelta de donde le salió y era mi culpa porque se sabía de este crush, y era mi culpa porque yo era una mujer inexperta y era mi culpa porque yo era mujer y porque yo estaba en una posición “entry level”.

No fui con recursos humanos.

No lo denuncié.

Me quedé callada.

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Y hoy, ni siquiera estoy dando el nombre como para quien lo conozca le haga sentir un poco de la incomodidad que yo sentí. Pero el mundo ya está cambiando.

Image Source Revista TIME, Persona del Año 2017. Click para ir a la noticia.

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Por Majo Enriquez