Los Blues de ser una “Mujer Empoderada”

Image Source: Woman Rising by Mary Beth Edelson, 1974

Image Source: Woman Rising by Mary Beth Edelson, 1974

Hay varias verdades que he ido aprendiendo conforme voy creciendo y, for the most part, madurando. Una de ellas es que cualquier logro, personal o profesional, viene con espinas. Y mientras más grande el logro más espinas hay.

Estas últimas semanas he estado rodeada de espinas. Hace poco me despedí de mi primer trabajo en Guatemala; mi puesto en la Fundación Rozas-Botrán. Después de casi cinco años de experiencias que me han formado como persona y profesional, tuve que dejar algo que, en algún momento, pensé sería parte de mí siempre.

Mi decisión fue cuestión de prioridades; no podía darle seguimiento a mis proyectos personales si seguía ahí, pero lo racional de mi decisión no quita la inseguridad que siento de haberla tomado. Esa inseguridad que me atropella cuando me dice “¿Porqué te fuiste?”, “No pudiste hacerlo todo… ¡sos un fracaso!”, y “¿Ahora que vas a hacer?”.  Agreguémosle a esas inseguridades el estrés y las otras inseguridades de ser una emprendedora rookie y tenemos un molotov cocktail psicológico.

Y, como a cualquier ser humano en proceso de madurez, esa carga lo afecta a uno tanto que, subconscientemente, empecé a sabotear ciertas relaciones más cercanas porque me sentía sola en mi implosión. Pero… ¿cómo no me iba a sentir sola si no se lo decía a nadie? No sé en qué punto de nuestras vidas aprendemos a manejar nuestras crisis pero, en ese momento, yo aprendí a manejarlas sola.

Puedo decir que hasta este momento me había funcionado pero, después de ver que estaba enloqueciendo, decidí empezar a comunicar mis frustraciones con las personas más cercanas a mí. Solo hacer esto fue un alivio, sentí que el peso que cargaba se hacía más liviano porque ahora alguien más me estaba ayudando a cargarlo. Mi apoyo más grande, hubz, ahora me entiende mejor que nunca y sabe que cuando estoy a punto de una implosión a veces es mejor un beso que mil palabras. Usualmente no soy tan cursi, pero estoy segura que el amor tiene poderes curativos.

Este mes ha sido de aprendizaje y, aunque no he salido de estos workin’ girl blues todavía, sé que esto es una etapa necesaria y que en el futuro se los estaré contando como una memoria distante en el camino al empoderamiento.

Después de este aha moment, como diría Oprah, se me cruzó una obra en IG de Mary Beth Edelson titulada “Woman Rising” y ahí terminé de entender todo. Siento que el universo me envió esta imagen para asegurarme que todo esto es parte de la vida y que una mujer ascendiendo es exactamente lo que la obra muestra; algo crudo, incomprensible, y poderoso.

Pensándolo bien un mejor título para este post hubiera sido Caution: Woman Rising.

 

Por Cristina Rozas-Botrán