Existen Asociaciones Para Apoyo a Sobrevivientes De Suicidio y Prevención

Por Karen Hastedt

Esta es la historio de Karen Hastedt, nadadora profesional y fundadora de AMAVIDA (Amans Vitae) en Guatemala.

te podemos ayudar.jpg

Todo comenzó por un sueño...

Un objetivo trazado,  y la meta: llegar al otro lado... Al principio lo ví como imposible, pero conforme pasaba el tiempo y hablaba con tanta gente, comprendí que con esfuerzo, trabajo y dedicación  lo podía lograr. Ni el frío, ni el dolor, ni el cansancio me alejarían de cumplir mi objetivo. Encontraría mi propia luz y seguiría mi camino...

Esta luz, al principio oscura y apagada... sabía que con el pasar del tiempo, se convertiría en la más brillante de todas, en la más añorada,  dejaría esa luz encendida, hoy y siempre: Ama Vida, fundación en contra del suicidio. 

Esta es mi historia: 

Hace algún tiempo atrás, perdí a mi padre a causa del suicidio (esta gran palabra que hasta el día de hoy me acompaña y me pone tan triste).  Y desde entonces me han acompañado ciertas preguntas... ¿Qué es el suicidio?  ¿De dónde viene?  ¿Por qué existe?  ¿Quién fue la primera persona en suicidarse? ¿Por qué las personas dejan de luchar?  ¿Por qué mi papá dejo de luchar? ¿Por qué dejé de luchar el 7 de septiembre 2011?

Hoy no lo sé .

Solo sé que quiero, tengo y debo luchar por esta gran causa. Una causa que no se ve pero se siente. Una causa que duele en lo más profundo de mi alma y mi corazón. Una causa que no buscamos, pero encontramos. Una causa que no muchos entienden, pero yo, la puedo explicar, la puedo sentir, la puedo transmitir. Una luz que quiero dejar encendida. 

Después del suicidio de mi padre me llené de dolor, de energía y de  una fuerza extraordinaria que pudo más  que mis límites físicos y mentales. Que fue más allá de todo mis ser.

No pude manejar el dolor, no lo pude hablar ni expresar. Solo lo pude nadar. Nadar, nadar y nadar. El dolor que sentía en el alma y en el corazón era tan fuerte, que preferí sentir el dolor en los hombros y en los brazos. Preferí sentir el dolor de una lesión, y por eso sentía la necesidad de nadar más y más. Las lesiones, el dolor, el frío y el cansancio era poco a comparación de lo que yo sentía. Horas, horas y horas de entreno me llevaron a  nadar en la prueba más grande de la natación: 42 km. que dividen el mar inglés con acento francés. Canal de la Mancha. Fue aquí donde dejé todo mi dolor, toda mi tristeza, todo mi corazón hecho en mil pedazos...frío, nado en contra de la corriente, animales, cansancio, mucho cansancio pero sobre todo muchísimo dolor. Aun así logré nadar 16 horas. Primera mujer guatemalteca y Centroamericana en intentar tan arduo reto. Ni el frio, ni el dolor, ni el cansancio me alejaron de cumplir mi objetivo. Al principio lo vi como imposible, pero conforme avanzaba, braceaba y pateaba durísimo, pensé que lo podía lograr.

 Cuando llevaba alrededor de 10 horas de nado, y me detuve para hidratarme, se paró a mi lado una gaviota, inmediatamente supe que era mi padre.  Con los lentes llenos de lágrimas, el frío que me acompañaba y mis brazos cansados, logré acercarme, logré decirle cuánto lo extrañábamos. Él logró ver el corazón que dibujé sobre mi gorra, un corazón que por dentro decía “¡Por mi familia!”. Continué mi camino y la gaviota me acompañó por un tiempo, luego voló entre las nubes y elevó su vuelo, dejando en mí una enorme paz.

 No logré despedirme en tierra, ni darle un abrazo ni mucho menos agradecerle por mi vida. Pero logré verlo en el sueño de mi vida. En aquel sueño que para muchos fue imposible. Pero para mí fue entregarme en cuerpo y alma.

Esta es la fecha: 28 de Mayo de 2002, cuando mi padre decide quitarse la vida... Dejar de luchar, dejar de vivir, de soñar, de pertenecer. De ser padre, esposo, hijo y tantos adjetivos más. En aquel tiempo no lo entendía, pensaba que la depresión no existía y que todo dependía de uno.

Y nunca me puse a pensar en el dolor tan fuerte que uno llega a tener para querer quitarse la vida, un dolor que quizás él sintió. Un dolor que yo sentí y que muchos están sintiendo..

¡¡¡¡Qué dolor este !!!!! Este que me corre por las venas, y me cubre mi corazón de angustia, ansiedad, miedo. Me paraliza. Desde el fondo de mi ser siento este silencio. Escucho  hasta el ruido del silencio. Este silencio que me desespera.  Se aleja de mí y luego regresa. De pronto me acelera. Lo siento en mi  mente. Un tren que corre por mi mente. Una manía. Una bipolaridad, una depresión.                                                              

Todavía me persigue esta gran palabra. Pienso en hacerme daño. Quisiera dejar de doler, mas no de existir.  Quisiera que no me cubra, que no me duela. Que no me paralice. Hoy, tengo miedo de sentir y de no sentir; de ser y de no ser, de pertenecer y de no pertenecer. De callar y de no callar. De hablar y de no hablar. De sentir vergüenza y de callar. Ya no se le puede pedir silencio a esta palabra.  Porque esta palabra existe: Suicidio. Pertenece, se adueña, lastima, se incorpora. Pero también sé que se puede alejar, borrar, gritar. Con unión, con amor, con esperanza, con fe, con un color nuevo. Pensando que frente a nosotros tenemos un lienzo en blanco y depende de nosotros cómo lo queramos pintar. ¿De qué colores? ¿Con qué palabras? ¿Con qué virtudes? Pensando que no importa cuántas veces caemos, lo importante es cuántas veces nos levantamos.

 Hoy quisiera gritar, alzar mi voz desde lo más alto.  Ser una fuerza, una ayuda, unas manos unidas, un nuevo color que antes no existía pero ahora sí sé que lo podemos lograr.

 Entre la más profunda de mis depresiones se me ocurrió fundar una asociación  en contra del suicidio.  Con mi falta de energía y mis pensamientos borrosos no sabía cómo.  Solo sabía que lo quería hacer: por honrar a mi padre, por mi gran amigo Luis Fer (sobreviviente) y por todas las personas se han ido, por las que han sobrevivido y por nosotros que estamos viviendo y luchando para que este corazón siga latiendo.

Agradezco profundamente el apoyo de Janina Saca y Paulina Bounafina por unirse a esta gran causa. En alguna de nuestras reuniones se me ocurrió compartirles mi inspiración. Sobre unas hojas de papel empezamos a plasmar nuestras ideas.

Se nos ocurría esto y aquello. Tal vez si, tal vez no. Pensamos, escribimos. Nos inspiramos, recordamos, lloramos, nos reímos y también nos cansamos. Así pues, nos fuimos reuniendo una vez por semana, luego creamos el nombre: Amans Vitae, lo llamamos primero (Amor a la Vida, en latín), pintamos los colores (al inicio morado y amarillo). Y poco a poco se fueron reuniendo más y más personas. Ahora hasta nos acompañan especialistas en el tema. A todos ustedes muchas gracias. Todo esto inició en  2012.  Cada vez se han unido personas y se han ido algunas.

Hemos tenido muchísimo apoyo de los medios de comunicación.  Hemos logrado hacer distintas actividades.

Cada año conmemoramos el Día del sobreviviente suicida y el Día de la prevención del suicidio.

Hemos hecho baratillos para recaudar fondos para nuestra asociación.

Tenemos un grupo de apoyo para sobrevivientes en Guatemala.  Nos reunimos sobrevivientes suicidas cada 15 días, de 6.30pm a 8.00 pm.

De aquí en adelante todos ustedes pueden ser parte de esta historia.

karen hastedt rebelle guatemala amavida.jpg

La próxima reunión de AMAVIDA, se llevará a cabo el miércoles 24 de octubre 2018, de 6:00 a 8:00 pm. Les recordamos que en este grupo pueden participar todas aquellas personas que han perdido a un ser querido por causa de suicidio. La participación es totalmente gratuita; sin embargo, cualquier contribución es bienvenida. Si conocen a alguien más, que ha perdido a un ser querido debido a suicidio, no duden en invitarle al grupo.

Si quieren más información y apoyar a la asociación pueden enviar un correo a la siguiente dirección:

IMG-20180921-WA0010.jpg